El vidrio es 100% puro y consta de tres abundantes materias primas naturales: arena, carbonato sódico y caliza.
Del vidrio no se filtra sustancias químicas tóxicas, por lo que es inofensivo para el medio ambiente y no afecta a la salud.
El vidrio no necesita capas adicionales o aditivos para proteger los alimentos y bebidas, para preservar el sabor, evitar la corrosión, o mantener el gas en las bebidas.
No contiene productos químicos potencialmente dañinos que pueden encontrarse en algunos otros materiales de envasado.
Los envases de vidrio proporcionan la mejor protección para sus alimentos y bebidas, ya que mantiene las cosas buenas dentro y las cosas malas fuera sin necesidad de ningún tipo de aditivos.
Por ejemplo, los envases de vidrio mantienen las vitaminas contenidas en los alimentos y bebidas, y conserva su sabor original, la efervescencia y frescura. Actúan como una barrera natural contra las bacterias y evitan cambios de temperatura que afecten a su contenido.
La cerveza y el vino
El vidrio es también un material inocuo y apto para el microondas y la congelación, siendo además fácil de limpiar y esterilizar.
De hecho, el vidrio es capaz de hacer todo esto porque no interactúa ni afecta a la comida y la bebida que protege.
El vidrio es inerte e impermeable. El vidrio es una sustancia natural.
Debido a que es inerte, el vidrio no reacciona a sustancias extrañas ni las absorbe. Por esta razón, el vidrio es el material de envase más saludable y por eso los laboratorios farmacéuticos confían en el vidrio para proteger sus productos contra la contaminación química o biológica.
El vidrio no deja pasar el gas, debido a su estructura molecular es virtualmente impermeable al oxígeno. Esto es fundamental para los productos que son sensibles al oxígeno.
Como resultado los aromas y las vitaminas, se conservan durante mucho tiempo.